Cocinas “de cine”

La cocina es un espacio fundamental del hogar, y tanto es así que este espacio no podía ser ignorado por el cine. En las cocinas pasan muchas cosas y hay escenas memorables que hoy queremos recordar.

Es imprescindible empezar por las cocinas de ensueño de las películas de los años 60 de Doris Day. Ella representaba en sus películas un universo perfecto de calles perfectas, jardines perfectos, coches perfectos… un universo que sólo podía ser habitado por parejas perfectas como la formada por ella y Rock Hudson. Y las cocinas eran también las cocinas perfectas. Auténticas cocinas americanas con colores inauditos: vainilla, celeste, verde agua, gris… colores que todavía hoy son tendencia y que fueron inspiración para los fabricantes. En estas todo estaba en su sitio y aportaban un ambiente chic, elegante y, al tiempo, higiénico y práctico a este espacio. Doris Day, como no podía ser de otra manera, prestó su imagen a una marca de cocinas.

El Apartamento (1960), obra maestra del gran Billy Wilder, con Jack Lemmon y Shirley MacLaine, dos de los más grandes actores del cine, nos enseña mucho sobre el ser humano, sus deseos, sus aspiraciones, sus miedos… pero también nos da instantes maravillosos en una mini cocina en la que los spaghetti se pueden escurrir usando una raqueta de tenis.

Desayuno con diamantes (1963) no sería lo mismo sin las escenas en otra mini cocina, la de Holly (Audrey Hepburn) que con George Peppard y sin haberse quitado sus gabardinas, charlan mientras ella está sentada en la encimera y él, de pie, apoyado en la nevera. O las de Holly con Cat, su gato callejero.

Hay películas especialmente recordadas por escenas “subidas de tono” rodadas en la cocina, como la de Jessica Lange y Nicholson en El cartero siempre llama dos veces (1981), como la de Kim Basinger y Mickey Rourke en Nueve semanas y media (1986) o como la de Michael Douglas y Glenn Close en Atracción fatal (1987). Desde que se rodaron estas películas una mesa de cocina, un frigorífico o un fregadero son mucho más que eso.

El festín de Babette (1987) más que un film es una obra de arte. La cocina se convierte en un oasis para la meditación y la filosofía. Entre plato y plato se cuestionan las elecciones que se hacen en la vida, la fe, lo banal, el arte y la generosidad.

No podemos olvidar una gran película española con la que Pero Almodóvar ganó un Oscar: Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) con la célebre escena donde Carmen Maura hace un gazpacho en la cocina. Una escena antológica que resume la singularidad del cine del famoso director manchego. Pero Almodóvar tiene otras cocinas memorables como la de ¿Qué he hecho yo para merecer esto! (1984). En esta película la cocina es protagonista, en ella el universo almodovariano alcanza cotas gastronómicas míticas con Carmen Maura asesinando a su marido con un hueso de jamón.

Hay muchas cocinas maravillosas del cine de Almodóvar y dignas de mencionar como la de las películas Todo sobre mi madre (1999), la de Volver (2006), la de Julieta (2016) o la de Dolor y gloria (2019), está última impecablemente diseñada y que, por lo visto, es prácticamente una réplica de la del propio director. Las cocinas de las películas de Almodóvar ¡necesitan todo un capítulo aparte!.

En la maravillosa película: Como agua para chocolate (1989), la cocina y el realismo mágico nos traen a Tita, una protagonista que incluso nace en medio de la cocina de la casa y posteriormente vive y ama metida dentro de esta.

Otra gran película, Tomates verdes fritos (1991), desarrolla gran parte de su acción entre los fogones de una cocina y tiene como trasfondo social la liberación de la mujer, la amistad, el racismo y la violencia de género, entre otros.

La película Comer, beber, amar (1995) narra la vida del maestro cocinero Chu y su relación con sus tres hijas. Con un gusto exquisito muestra la artesanía ritual para preparar la cocina tradicional china, recreando nuestros sentidos, haciéndonos casi oler y saborear algunos manjares.

En lo referente a escenas inolvidables en cocinas Meryl Streep cuenta con maravillosas películas como Los puentes de Madison (1995) donde en una granja perdida de Iowa, su director, Clint Eastwood, crea un clima inolvidable llenando la cocina de Francesca de ópera, jazz, blues y temas de Johnny Hartman. O como Julie & Julia (2009) donde interpreta a la primera mujer estadounidense que escribió manuales de alta cocina y que se codeó con los grandes chefs de la cuisine.

Love Actually (2003), aparte de ser una comedia británica estupenda llena de sutileza e inteligencia, nos muestra a Emma Thompson y a Liam Neeson en una completísima cocina en acero inoxidable con todos los accesorios que un comidista pueda desear.

Del mismo año es Un toque de canela (2003). Una película griega sobre un astrónomo al que su abuelo le inculca la pasión por los aromas de las especias. Un viaje nostálgico y sensorial entre Atenas y Estambul que nos trae el aroma de la canela y del azafrán a través de la pantalla.

Los más pequeños recordarán Ratatouille (2007), película que cuenta las aventuras de Rémy, una entrañable rata que sueña con convertirse en chef en una preciosa cocina antigua de un restaurante de lujo creada mediante animación en 3 D por Pixar.

Un increíble interiorismo de los años 60 aparece también en las cocinas en Criadas y señoras (2011), especialmente en la casa familiar de Emma Stone: colores pastel, muebles de formica y reminiscencias del diseño ‘mid century’.

En Los chicos están bien (2010) Julianne Moore, y Annette Bening interpretan a una pareja lesbiana que vive con sus dos hijos y que conviven en una maravillosa cocina blanca, en madera, con una barra con taburetes altos, una enorme mesa familiar… Una acertada mezcla de estilo moderno y rústico. Todas los foodies de este mundo sueñan con una cocina parecida.

Terminamos con una rareza exquisita cuyo leitmotiv es una simple fiambrera: The Lunchbox (2013) una relación epistolar en plena era de las nuevas tecnologías y a través de una fiambrera. Una comida cocinada con esmero en una humilde cocina favorece una preciosa relación en el caos de Bombay.

Como veis, las películas nos han regalado momentos maravillosos en la cocina. Disfruta del cine y si quieres tener tu propia cocina “de cine” habla con nosotros. En Montakit tenemos todo lo necesario para que tu cocina sea “de Oscar”.

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